El proyecto que recuperó la esperanza de los agricultores de San Félix

Por: Karina Silva

A 27 kilómetros de Alto del Carmen, en la región de Atacama, se encuentra un pequeño oasis en el valle del Carmen: San Félix, poblado de no más de 600 habitantes que, en su mayoría, se dedican a la agricultura y que por décadas han cultivado uvas y otros frutales. El “pajarete”, ese vino dulce tan característico de la región es uno de los productos estrella de los transitinos, así como la producción de otros destilados.

El aluvión del año 2015 afectó a gran parte de la región y en San Félix uno de los damnificados fue Luis Guajardo, quien, junto a su esposa e hijos, se dedica a criar cabras de raza. Sin duda que para ellos ha sido difícil salir adelante, pero a punta de esfuerzo y de la constancia y amor por su trabajo que los caracteriza han logrado salir adelante.

Para la Comisión Nacional de Riego (CNR) la emergencia generada por los aluviones no fue indiferente y, es por eso, que para el calendario de concursos de ese año se creó, especialmente, el concurso “Obras Medianas Zona de Catástrofe Aluvión Atacama”, el que bonificó con más de $660 millones el proyecto colectivo de recuperación de canales de las Comunidades de Aguas Canal Unificación Pedregal, Canal Cerro Blanco y Canales.

Gracias a esta iniciativa se pudo recuperar la conducción de las aguas, que habían sido bloqueadas por el lodo. Fueron necesarias más de nueve mil metros de tubería para lograrlo y, con ello no solo se consiguió restaurar el flujo del agua, sino que, además, se amplió la superficie de riego cultivable y se evitó el costo energético en el riego, gracias a la tecnología de las tuberías utilizadas.

No solo la eficiencia y optimización del riego es lo que la CNR logra con la entrega de sus bonificaciones, sino que, lo más importante, es que se mejora la calidad de vida de los regantes y de sus familias, que en, este caso fueron 148 transitinos, entre los que se encuentra Luis Guajardo, el criancero caprino. 

“Este proyecto me permite utilizar el desnivel del río para utilizar riego presurizado, con lo que me evito el uso de energía eléctrica en la mantención de los cultivos con los que alimento a mis cabras de raza, a alas que mantengo mayoritariamente estabuladas, además de mis gallinas felices”, nos contó Luis, quien agregó emocionado que “este proyecto nos cambió la vida a toda mi familia y estamos muy agradecidos, ya que nos permite recuperar el 100% del agua, cuando antes perdíamos el 40%. Hoy tenemos la posibilidad de conectar nuestros sistemas tecnificados al canal y así ahorrar costos energéticos, a su vez, logramos aumentar nuestra capacidad porque todos los agricultores podemos regar las 24 horas del día, los 365 días del año, y sin necesidad de hacer turnos, además nos permite hacer una mayor eficiencia en el uso del recurso hídrico al evitar pérdidas de agua. Es único a nivel nacional por el uso de tuberías presurizadas de alta calidad, lo más importante es que beneficia directamente a nosotros, los pequeños agricultores”. 

Para Luis y su familia, este proyecto les devolvió la esperanza, en un momento en que veían como su esfuerzo y trabajo se truncaba a causa del aluvión y, por eso, es que hoy, con una gran sonrisa, siente que “gracias a los buenos resultados del trabajo público-privado, donde las comunidades de agua en conjunto con la CNR se centran en mejorar el riego y la calidad de vida de los regantes, especialmente de aquellos como nosotros que estamos lejos de todo, pero que nos mantenemos firme con la agricultura, con nuestro trabajo, porque además de llenarnos de orgullo, sabemos que con nuestro esfuerzo alimentamos a otras personas en todo el país”.

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